Friday, September 16, 2011

A Pedir de Boca

photo by: Luis Miguel

Lo nuestro, nadie lo sabe. Ni siquiera los protagonistas se lo imaginan.

Yo acá sentado en mi silla, compartiendo una botella de güisqui con la calina en que se ha convertido tu mirada, esa que guardé en mi mente aquella vez, la última que nos vimos. Recuerdo que precisamente la capturé en un adiós.

Creo que es tiempo de refrescar esa foto, del momento en que tu ojos me dijeron adiós antes que tus propios labios, y encontrarnos otra vez en aquel pajar. Lo recuerdas, ¿aquel pajar dónde, fortuito o no, en un abrazo nos encontramos?

¡Ah! No es no la botella, ni el shot glass vacío, quienes escriben estas cortas líneas en un blog. Ni siquiera ese recuerdo sacó la botella de la gaveta en la que con tanta secritividad guardé. Ella, la botella, me acompaña porque celebramos un triunfo que solito me gané. Tu mirada sólo vino a eso, a observar, y yo le invité a recordar. No es necesidad, no es despecho, no es depresión. Es alegría, deseo, es pasión.

Porque la vida se vive entre pasiones, alegrías, deseos, et al. De las penas y las desdichas no hablemos, que estamos celebrando. (Si me pudieras ver, acá yo con una sonrisa en los labios, me regocijo recordándote y escribiendo de ti en la herramienta que uso para ejercer mis derechos a la expresión.)

Yo me pregunto ¿por qué ese recuerdo me acompaña? ¡No sé! ¿Sabrás tú?

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